LA FIGURA DEL “CODEMANDANTE” EN EL PROCESO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO.

 In Blog

LA FIGURA DEL “CODEMANDANTE” EN EL PROCESO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO. (40/2015).

12/04/2015

Etiquetas:DERECHO ADMINISTRATIVODERECHO PROCESALPROCESO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVOCODEMANDANTESLJCA

La redacción vigente de la ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, suprimida la figura del coadyuvante(1)contempla única y literalmente, tres figuras: demandante (arts. 31 y ss. LJCA), demandado y codemandado (art. 21 LJCA), cuando existan derechos o intereses legítimos contrarios a los del demandante.

De este modo, en virtud de los artículos 19.1 a) y 21.1 b), las personas que tengan interés en acceder al proceso para defender la actividad de la Administración, pueden hacerlo en calidad de codemandados, garantizando así el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva. Sin embargo, la LJCA no contempla, de forma expresa, qué sucede en el supuesto en el que un particular u otra Administración quieran defender la postura del demandante-recurrente.

Pese a que la figura del “codemandante” no se recoge en la LJCA, sí es utilizada de forma reiterada por juzgados y tribunales para referirse al supuesto en el que dos o más personas, físicas o jurídicas, interponen recurso contencioso-administrativo contra la misma actividad administrativa susceptible de impugnación.

En nuestra opinión, el hecho de que no se recoja de forma expresa, no es óbice para reconocer la existencia de dicha figura, no sólo por el uso  que de ella hacen los órganos judiciales encargados del orden contencioso-administrativo; sino porque el propio artículo 41.2 de la LJCA, en relación con la cuantía del recurso, admite la posibilidad de que “existan varios demandantes”.

Esta situación procesal, puede deberse a dos circunstancias:

  1. a) que estemos ante un supuesto de acumulación de acciones o
  2. b) adherirse al recurso contencioso-administrativo al inicio del procedimiento como parte demandante- recurrente.

La primera de las opciones, se recoge en el propio artículo 37, en relación con el art. 34.1 de la LJCA. Contempla el tenor literal del artículo 37:

“Interpuestos varios recursos contencioso-administrativos con ocasión de actos, disposiciones o actuaciones en los que concurra alguna de las circunstancias señaladas en el artículo 34, el órgano jurisdiccional podrá en cualquier momento procesal, previa audiencia de las partes por plazo común de cinco días, acordar la acumulación de oficio o a instancia de alguna de ellas.”

Por tanto, el resultado de que las acciones que uno o varios demandantes (o recurrentes) tengan contra uno o varios demandados, se acumulen en un solo procedimiento, pasa por admitir la figura del “codemandante” en tanto que varias personas puedan recurrir una misma actuación administrativa, sin que necesariamente tengan que hacerlo conjuntamente, en el mismo momento.

Una solución similar dio el Tribunal Supremo(2) en su Auto de 26 de septiembre de 1990, en relación con la anterior versión de la LJCA. En él se reconocía la personación en recurso ajeno sólo en calidad de codemandado o coadyuvante, negando indefensión de quien pretendió comparecer en calidad de “codemandante” en un proceso ya iniciado, puesto que ello no obstaculiza que “pueda interponer con autonomía el recurso pertinente frente a la actuación administrativa que considere que le es perjudicial”. Si bien no admitió el término “codemandante”, los efectos son esencialmente los mismos, pudiendo, en su caso, dar paso a la acumulación de acciones.

Como decía, parece que ha habido un giro jurisprudencial sobre la admisión del término “codemandante”, puesto que numerosas sentencias lo emplean sin cuestionarlo. Lo que sí parece admitir, es cierto límite al permitir la entrada en el proceso a través de esta figura, y es, precisamente, no hacerlo cuando ya está iniciado.

Así, el Tribunal Supremo en Sentencia de 20 de enero de 1998(3), ratifica el contenido de la sentencia recurrida que decía:

“comparecida en el procedimiento bajo la representación del Procurador, y que admitida como interesada su personación, en el escrito de conclusiones se adhiere a las pretensiones de la demandante interesando la anulación de las Normas Subsidiarias impugnadas, postura de codemandante que procesalmente no puede serle admitida cuando no consta que hubiere impugnado en vía administrativa el acto recurrido y que la legitimaría procesalmente para impugnarlo en esta vía jurisdiccional mediante la interposición del pertinente recurso”.

Dando por válido este razonamiento, establece que la parte que realizó las alegaciones como “codemandante”, “carece de legitimación para actuar procesalmente como codemandante, puesto que no interpuso en momento alguno recurso en el que impugnase, ni en vía administrativa ni en la judicial, los acuerdos objeto del presente proceso; en su escrito de alegaciones no formula argumento alguno contra tal decisión judicial, sino que en cuanto al fondo del asunto se limita a copiar, literalmente, párrafos enteros de las alegaciones formuladas por la otra parte apelante”.

Por otro lado, el Auto de 25 de Octubre de 2001(4), niega la posibilidad de ser “codemandante” por presentar escrito de personación de forma extemporánea, esto es, transcurridos más de dos meses desde que se dictó el acto impugnado, fallando “no haber lugar a tener por personado al Procurador Sr. Gómez Simón en la indicada representación, al haberse presentado el escrito fuera del plazo establecido en el artículo 46 de la Ley de esta Jurisdicción”.

Por tanto, la jurisprudencia no niega la posibilidad de que se pueda participar como “codemandante”, al inicio del procedimiento y siempre y cuando no haya transcurrido el plazo del art. 46.

La razón que explica el requisito temporal de presentarse como “codemandante” al inicio del procedimiento, es la de evitar cualquier tentación a cometer fraude procesal de aquellos que, presentándose como codemandados iniciado el procedimiento, pasan a ejercer el papel de “codemandante”.  Por eso se exige la personación, al inicio del procedimiento, bien como demandante, bien demandado, para que su postura quede condicionada a lo largo del mismo, en favor o en contra del acto impugnado.

Así, la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de octubre de 2014(5), hace patente esta posición de admitir la figura de “codemandante” aún sin estar contemplada en la LJCA:

En este sentido se pronuncia, entre otras, la sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo de 5 de julio de 1.993, cuando señala que la intervención de un administrado en el proceso puede ser como recurrente-demandante (por si sólo o en unión de otros sujetos jurídicos legitimados, pero siempre desde el momento inicial de la interposición del recurso contencioso-administrativo y previo cumplimiento de los requisitos previstos legalmente), o bien, en concepto de coadyuvante de la Administración demandada; todo ello a tenor de lo dispuesto en los arts. 28.1, 29.1.b), y 30 de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa en su redacción de 1976. Pero en modo alguno es admisible que lo haga con el ambiguo y equívoco carácter procesal de “interesado”, después de iniciado el proceso y actuando posteriormente en el pleito como coadyuvante de la parte actora, figura que no reconoce nuestra Ley Jurisdicción Contencioso- administrativa, habida cuenta de la naturaleza revisora del acto administrativo, (impugnando con base en la legitimación específica legalmente establecida en el citado art. 28 de la Jurisdicción Contencioso-administrativa ), que reviste el proceso administrativo en nuestro sistema procesal. Y en el mismo sentido se pronuncia la Sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo de 14 de octubre de 1.991 cuando señala que la personación en estos casos se produce alterando la necesaria correlación entre lo que se postula en un proceso y la condición en que se haya personado en el mismo; no existiendo en nuestro ordenamiento jurídico procesal contencioso-administrativo la posición procesal del codemandante.

En definitiva, sí se puede acudir como “codemandante” en el sentido de recurrente-demandante en unión de otros sujetos jurídicos legitimados, al inicio del procedimiento, ya que sólo se puede participar “sobre la marcha” en calidad de codemandado, y nunca utilizar esta figura para perseguir los fines del demandante. En el peor de los casos, el mismo efecto tendría, interponer un recurso-administrativo independiente sobre la misma actuación administrativa impugnable, y que esto dé lugar a la correspondiente acumulación de acciones.

 

NOTAS:

(1) Auto de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 21 de Febrero del 2008 (rec. 3221/2005), “Todo el que se persona en el recurso como titular de un derecho subjetivo o interés legítimo para sostener la conformidad a Derecho de la disposición o acto recurridos tiene que actuar como codemandado.

(2) Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección9ª) Auto de 26 septiembre 1990.

(3) Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección5ª) Sentencia de 20 enero 1998.

(4) Tribunal Supremo, Sala Tercera, de lo Contencioso-administrativo, Sección 6ª, Auto de 25 Oct. 2001, rec. 249/2001

(5) Tribunal Superior de Justicia de Madrid, (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección4ª)

Sentencia núm. 1233/2014 de 16 octubre.

 

 

Máximo Luis Barrientos Fernández

Abogado y socio fundador del despacho de abogados de León BGYC Abogados.

 

Patricia Cascallana Jaular

Licenciada en Derecho.

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search